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sábado, 1 de agosto de 2009

Cardenal Cipriani defiende comentarios políticos expresados durante Misa y Te Deum

(ANDINA).- El arzobispo de Lima y Primado del Perú, cardenal Juan Luis Cipriani, defendió los comentarios políticos que tuvo durante su homilía en la Misa y Te Deum del 28 de julio, al sostener que "toda la vida es política" y la Iglesia tiene que "iluminar" frente a las circunstancias actuales.

Dijo que aquellos que lo critican son "enemigos" que buscan acallarlo, pero que su deber como pastor de la Iglesia es llevar el mensaje cristiano a la feligresía para aplicarla en la vida diaria, incluso en la política.

"Si la política es toda acción humana que pretende ayudar a los demás, toda la vida es política, lo que pasa es que eso dicen los enemigos que hacen una crítica fácil para que me calle", señaló en su programa Diálogos de Fe, que se transmite por Radioprogramas del Perú.

Indicó que lo cuestionable sería si él hiciese una "política partidaria". "Que algún señor que tiene pocas luces no sepa analizar lo que se dice es su problema", comentó.

Cabe recordar que el pasado 28 de julio, durante su homilía en la misa por Fiestas Patrias, el cardenal Cipriani, dijo que debemos ser "implacables" frente a intentos de intromisión extranjera.

"La patria reclama de todos unidad inquebrantable frente a intentos de intromisión extranjera, de asuntos internos. Debemos ser implacables con aquel, sea quien sea, que pretenda desunirnos en aras de sueños quiméricos", expresó entonces.

De otro lado, el Arzobispo de Lima dijo que no se puede responsabilizar a los gobernantes por los actos de corrupción que comenten algunos funcionarios.

“El que gobierna no es dueño de los espíritus, no es el que controla la manera de ser de todos los ciudadanos, puede dar leyes, puede dar políticas, pero finalmente la actuación de cada uno, depende de cada uno”, manifestó.

Puso el ejemplo de los choferes, que por más que se diga que deben respetar las señales de tránsito, siempre habrá algunos que las cometen.

“Lo que no puede hacer la ley ni ningún gobernante es entrar dentro de mí. La corrupción tiene una dimensión externa, que es la que la ley procura cuidar, pero la dimensión interna depende mucho de tu conciencia”, reflexionó.

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