Estocolmo, dic. 07 (ANDINA).- Científicos suecos realizaron un estudio que constata por primera vez que los jóvenes con buena forma física elevan su inteligencia, tienen una mejor comprensión verbal y pensamiento lógico.
El ejercicio físico y por extensión la resistencia cardiorrespiratoria es un factor que afecta de forma importante a la plasticidad cerebral", recuerda Michael Nilsson, uno de los autores del trabajo liderado por María Alberg, del Instituto de Neurociencias y Fisiología, que ha visto la luz en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.
Relata este especialista que el trabajo es el primero con jóvenes que revela una asociación positiva entre la resistencia cardiorrespiratoria y la mejora de las habilidades cognitivas en una muestra larga de varones.
El estudio se realizó en unos 1.221.727 suecos nacidos entre 1950 y 1976 que se alistaron al servicio militar han participado en la investigación.
En todos ellos se evaluó su resistencia cardiorrespiratoria y su fuerza muscular a los 15 años, mientras cursaban los estudios, así como a los 18, en el momento de iniciar el servicio militar.
Todos realizaron, asimismo, una serie de test de inteligencia: global, lógica, verbal, vioespacial y técnica.
Los datos muestran claramente que aquéllos con mejor forma física fueron los que puntuaron más alto en los tests de inteligencia, sobre todo en los de pensamiento lógico y comprensión verbal.
"Estar en forma significa que también tienes un buen corazón y mejor capacidad pulmonar y que el cerebro recibe oxígeno suficiente. Esto puede ser una de las razones por las que puede existir una clara relación entre ejercicio y aptitud, pero una mayor inteligencia no se relaciona con la fuerza muscular", aclara el doctor Nilsson.
Otro hallazgo interesante es que "mejorar la actividad física entre los 15 y los 18 años eleva las habilidades cognitivas cuando se alcanza la mayoría de edad", agrega.
Durante la investigación, los autores indagaron además si la resistencia cardiorrespiratoria durante la juventud influía en el estatus socioeconómico posterior y en el nivel educativo. Y, de nuevo, la práctica de deporte demostró aportar beneficios en ambos campos. De hecho, los que estaban en mejor forma tenían niveles más elevados de estudios y trabajos mejor remunerados que los no aficionados al deporte.
El ejercicio físico y por extensión la resistencia cardiorrespiratoria es un factor que afecta de forma importante a la plasticidad cerebral", recuerda Michael Nilsson, uno de los autores del trabajo liderado por María Alberg, del Instituto de Neurociencias y Fisiología, que ha visto la luz en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.
Relata este especialista que el trabajo es el primero con jóvenes que revela una asociación positiva entre la resistencia cardiorrespiratoria y la mejora de las habilidades cognitivas en una muestra larga de varones.
El estudio se realizó en unos 1.221.727 suecos nacidos entre 1950 y 1976 que se alistaron al servicio militar han participado en la investigación.
En todos ellos se evaluó su resistencia cardiorrespiratoria y su fuerza muscular a los 15 años, mientras cursaban los estudios, así como a los 18, en el momento de iniciar el servicio militar.
Todos realizaron, asimismo, una serie de test de inteligencia: global, lógica, verbal, vioespacial y técnica.
Los datos muestran claramente que aquéllos con mejor forma física fueron los que puntuaron más alto en los tests de inteligencia, sobre todo en los de pensamiento lógico y comprensión verbal.
"Estar en forma significa que también tienes un buen corazón y mejor capacidad pulmonar y que el cerebro recibe oxígeno suficiente. Esto puede ser una de las razones por las que puede existir una clara relación entre ejercicio y aptitud, pero una mayor inteligencia no se relaciona con la fuerza muscular", aclara el doctor Nilsson.
Otro hallazgo interesante es que "mejorar la actividad física entre los 15 y los 18 años eleva las habilidades cognitivas cuando se alcanza la mayoría de edad", agrega.
Durante la investigación, los autores indagaron además si la resistencia cardiorrespiratoria durante la juventud influía en el estatus socioeconómico posterior y en el nivel educativo. Y, de nuevo, la práctica de deporte demostró aportar beneficios en ambos campos. De hecho, los que estaban en mejor forma tenían niveles más elevados de estudios y trabajos mejor remunerados que los no aficionados al deporte.