(ANDINA).- Mezclar el consumo de bebidas alcohólicas y energizantes, más aún en estas celebraciones de Año Nuevo, resulta muy peligroso para el organismo por los efectos diametralmente opuestos que tienen en el organismo, dado que mientras las primeras provocan depresión, las segundas son estimulantes, lo cual afecta los sentidos y producen inflamación estomacal, dolores articulares, entre otros problemas de salud.
Así lo sostuvo hoy el gastroenterólogo Juan Carlos Niebuhr, quien señaló que aquellas personas que mezclan energizantes y alcohol, primero van a sentirse eufóricas por la estimulación provocada en el sistema nervioso por la gran cantidad de cafeína, pero luego sentirán un “bajón” de ánimo y malestar en el cuerpo.
Indicó que otro mal hábito es mezclar diverso tipo de bebidas alcohólicas, dado que el sólo hecho de consumir alcohol en niveles exagerados produce irritación al estómago, trastorno hepático y deshidratación excesiva, lo que se expresa como la conocida “resaca” al día siguiente.
En diálogo con la agencia Andina, Niebuhr explicó que cuando se consume alcohol en exceso el hígado trabaja más de la cuenta, mientras que el estómago resulta agredido al inflamarse la mucosa gástrica –lo que se conoce como gastritis- y los riñones también son más exigidos por el efecto diurético del alcohol, lo que se traduce después en una deshidratación que lleva a los consumidores a beber mucho líquido para calmar su sed.
Agregó que la deshidratación se multiplica cuando los consumidores de alcohol en exceso deciden ir a la playa luego de la celebración y exponen su organismo a una mayor deshidratación por acción del calor y el sol.
“Para evitar la deshidratación se recomienda no sólo beber agua, sino especialmente bebidas o sales rehidratantes que contienen electrolitos que son minerales que se pierden por la acción diurética del alcohol. También se puede beber té verde que es antioxidante y mejora el metabolismo, ayudando a eliminar las sustancias que no aprovecha nuestro organismo, así como a una mejor absorción de los alimentos a nivel intestinal”, comentó.
El especialista sostuvo que existe también la creencia equivocada de que si se consume alguno de los medicamentos conocidos como “hepatoprotectores” se amortiguarán los efectos negativos del consumo de alcohol.
“Si bien es cierto que estos hepatoprotectores contienen vitaminas –básicamente complejo B-, que ayudan al hígado, no son la panacea al problema. Resulta mejor comer una buena ensalada de frutas que contiene todas las vitaminas que se requieren para recuperar la pérdida sufrida en la deshidratación ocasionada por beber alcohol”, dijo.
Afirmó que lo mismo ocurre con las sales efervescentes, que se venden libremente, y que se publicitan como la solución al consumo excesivo de alcohol, la indigestión o cualquier otro malestar estomacal.
En este caso –refirió- estos productos contribuyen a irritar más la mucosa gástrica y la intestinal.
“Si se quisiera calmar las molestias generadas por un consumo excesivo de alcohol, debería consumirse jugos de fruta para hidratarse bien y recuperar las vitaminas y minerales perdidos”, expresó.
Anotó que también es peligroso beber alcohol si la persona viene consumiendo medicamentos y está bajo tratamiento médico, porque provoca complicaciones severas básicamente para el hígado, pero también para el estómago, el páncreas y los intestinos, pudiendo producir hemorragias digestivas y hasta hemorroides.
“Por ejemplo, si la persona consume antinflamatorios –que se consumen muchas veces sin prescripción médica- no tendría que beber alcohol porque las probabilidades de padecer úlceras superará el 60 por ciento. Las personas que consumen regularmente aspirina –que es un anticoagulante que evita los infartos- tampoco tendrían que consumir alcohol porque pueden darse casos de hemorragias severas”, comentó.
Beber con moderación
El gastroenterólogo enfatizó que el mejor consejo para no padecer la terrible resaca luego de la celebración de Año Nuevo es, en primer lugar, beber con moderación y conocer cuáles son los límites de cada organismo para no sufrir las consecuencias de beber más de la cuenta ni de malos hábitos como los señalados.
Aconsejó que es mejor esperar un tiempo prudencial –alrededor de 45 minutos- luego de haber cenado para empezar a beber alcohol.
“No hay que olvidar que el organismo llega a la celebración de Año Nuevo muy agotado físicamente y habiendo acumulado grasas y alcohol en actividades previas y durante la navidad, lo cual le genera un agotamiento que lo vuelve más vulnerable al impacto de consumir más alcohol y alimentos grasos o irritantes para el aparato digestivo”, manifestó.
Niebuhr señaló que si las personas deciden celebrar el Año Nuevo y beber alcohol pueden contrarrestar sus efectos consumiendo alimentos balanceados con verduras o frutas que aportan fibra y agua al organismo y evitar las grasas, los condimentos y el picante en exceso para no irritar al estómago.
“Es aconsejable comer algo, así como hidratarse adecuadamente durante y después de consumir alcohol para no dañar nuestro organismo ni dejarlo en condiciones de no poder hacer nada luego de la celebración de Año Nuevo o, quizás, daños más graves y prolongados”, subrayó.
Así lo sostuvo hoy el gastroenterólogo Juan Carlos Niebuhr, quien señaló que aquellas personas que mezclan energizantes y alcohol, primero van a sentirse eufóricas por la estimulación provocada en el sistema nervioso por la gran cantidad de cafeína, pero luego sentirán un “bajón” de ánimo y malestar en el cuerpo.
Indicó que otro mal hábito es mezclar diverso tipo de bebidas alcohólicas, dado que el sólo hecho de consumir alcohol en niveles exagerados produce irritación al estómago, trastorno hepático y deshidratación excesiva, lo que se expresa como la conocida “resaca” al día siguiente.
En diálogo con la agencia Andina, Niebuhr explicó que cuando se consume alcohol en exceso el hígado trabaja más de la cuenta, mientras que el estómago resulta agredido al inflamarse la mucosa gástrica –lo que se conoce como gastritis- y los riñones también son más exigidos por el efecto diurético del alcohol, lo que se traduce después en una deshidratación que lleva a los consumidores a beber mucho líquido para calmar su sed.
Agregó que la deshidratación se multiplica cuando los consumidores de alcohol en exceso deciden ir a la playa luego de la celebración y exponen su organismo a una mayor deshidratación por acción del calor y el sol.
“Para evitar la deshidratación se recomienda no sólo beber agua, sino especialmente bebidas o sales rehidratantes que contienen electrolitos que son minerales que se pierden por la acción diurética del alcohol. También se puede beber té verde que es antioxidante y mejora el metabolismo, ayudando a eliminar las sustancias que no aprovecha nuestro organismo, así como a una mejor absorción de los alimentos a nivel intestinal”, comentó.
El especialista sostuvo que existe también la creencia equivocada de que si se consume alguno de los medicamentos conocidos como “hepatoprotectores” se amortiguarán los efectos negativos del consumo de alcohol.
“Si bien es cierto que estos hepatoprotectores contienen vitaminas –básicamente complejo B-, que ayudan al hígado, no son la panacea al problema. Resulta mejor comer una buena ensalada de frutas que contiene todas las vitaminas que se requieren para recuperar la pérdida sufrida en la deshidratación ocasionada por beber alcohol”, dijo.
Afirmó que lo mismo ocurre con las sales efervescentes, que se venden libremente, y que se publicitan como la solución al consumo excesivo de alcohol, la indigestión o cualquier otro malestar estomacal.
En este caso –refirió- estos productos contribuyen a irritar más la mucosa gástrica y la intestinal.
“Si se quisiera calmar las molestias generadas por un consumo excesivo de alcohol, debería consumirse jugos de fruta para hidratarse bien y recuperar las vitaminas y minerales perdidos”, expresó.
Anotó que también es peligroso beber alcohol si la persona viene consumiendo medicamentos y está bajo tratamiento médico, porque provoca complicaciones severas básicamente para el hígado, pero también para el estómago, el páncreas y los intestinos, pudiendo producir hemorragias digestivas y hasta hemorroides.
“Por ejemplo, si la persona consume antinflamatorios –que se consumen muchas veces sin prescripción médica- no tendría que beber alcohol porque las probabilidades de padecer úlceras superará el 60 por ciento. Las personas que consumen regularmente aspirina –que es un anticoagulante que evita los infartos- tampoco tendrían que consumir alcohol porque pueden darse casos de hemorragias severas”, comentó.
Beber con moderación
El gastroenterólogo enfatizó que el mejor consejo para no padecer la terrible resaca luego de la celebración de Año Nuevo es, en primer lugar, beber con moderación y conocer cuáles son los límites de cada organismo para no sufrir las consecuencias de beber más de la cuenta ni de malos hábitos como los señalados.
Aconsejó que es mejor esperar un tiempo prudencial –alrededor de 45 minutos- luego de haber cenado para empezar a beber alcohol.
“No hay que olvidar que el organismo llega a la celebración de Año Nuevo muy agotado físicamente y habiendo acumulado grasas y alcohol en actividades previas y durante la navidad, lo cual le genera un agotamiento que lo vuelve más vulnerable al impacto de consumir más alcohol y alimentos grasos o irritantes para el aparato digestivo”, manifestó.
Niebuhr señaló que si las personas deciden celebrar el Año Nuevo y beber alcohol pueden contrarrestar sus efectos consumiendo alimentos balanceados con verduras o frutas que aportan fibra y agua al organismo y evitar las grasas, los condimentos y el picante en exceso para no irritar al estómago.
“Es aconsejable comer algo, así como hidratarse adecuadamente durante y después de consumir alcohol para no dañar nuestro organismo ni dejarlo en condiciones de no poder hacer nada luego de la celebración de Año Nuevo o, quizás, daños más graves y prolongados”, subrayó.