Una invocación para no liberalizar la profesión del maestro, y por el contrario trabajar en el mejoramiento de su calidad, formuló el viceministro de Gestión Pedagógica del Ministerio de Educación, Idel Vexler, con motivo del Día Mundial de la Docencia.
“Hay que llamar la atención de los gobiernos y la sociedad en su conjunto, acerca de la importancia que tiene la labor docente”, reflexionó Vexler, quien consideró que dicha profesión no es suficientemente valorada pese a su importancia en la formación de la personas.
El viceministro consideró que la educación es la palanca para el desarrollo social, cultural, científico, tecnológico y productivo del país.
“Constituye un factor clave para la inclusión social, económica, así como de promoción del bienestar de la población”.
La docencia –dijo– trae a las aulas libertad, competencia, fortalece la ética, así como el desarrollo integral. “En esta fecha debemos destacar el factor clave que desempeñan los educadores en el mundo para mejorar el desarrollo humano.”
Refirió que una forma de revalorar el trabajo de los profesores es la implementación de la ley de Carrera Pública Magisterial (CPM), la capacitación docente y la reforma de la formación inicial.
Mejores remuneraciones
Vexler llamó a la reflexión a las autoridades de gobierno, pero también a los gremios para “salir de una situación de precarización de la profesión hacia la profesionalización”.
Dijo que en el marco de la Ley de Carrera Pública Magisterial, los maestros de la frontera que trabajan en escuelas unidocentes de áreas rurales reciben un 30 por ciento de bonificación adicional; mientras que aquellos que laboran en colegios multigrado acceden a un 10 por ciento más.
También recordó que el plazo para la inscripción de los profesores que deseen postular a la CPM, del segundo al quinto nivel, vence el 23 de octubre y que la fecha para pasar la prueba clasificatoria es el 21 de noviembre.
Agentes de cambio
Los docentes aportan el impulso necesario para el surgimiento de comunidades instruidas.
Son muchos los educadores que trabajan en circunstancias difíciles, al servicio de comunidades en las que prevalecen altos índices de pobreza, y que deben enfrentarse a la violencia dentro y fuera del aula o afrontar las desalentadoras consecuencias del VIH y el sida en el entorno.
Otros se esfuerzan por hacer realidad el derecho a la educación de 18.5 millones de niños refugiados en el mundo.
En los países afectados por conflictos, los docentes son indispensables para la reconstrucción y consolidación de la paz. Elogiamos ese esfuerzo que aporta esperanza mediante la educación.
Las nuevas proyecciones del Instituto de Estadística de la Unesco señalan que 99 países necesitan por lo menos 1.9 millones más de maestros de los que se tuvieron en 2008 para atender la educación primaria. Fuente: ANDINA
