El jefe de Estado, Alan García, pidió formalmente al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, su intervención y ayuda para que la Universidad de Yale devuelva los bienes de Machu Picchu, retenidos ilegalmente casi cien años por esa casa de estudios. A través de una carta, entregada a la embajadora de Estados Unidos en Perú, Rose M. Likins, el jefe del Estado señaló al mandatario estadounidense que su intervención "es justa y necesaria" para obtener de la Universidad de Yale la devolución de los bienes de Machu Picchu.
Según la misiva, la intervención de Obama es necesaria debido a que fue la Presidencia de los Estados Unidos, entonces ocupada por el señor William Howarf Taft, la que logró el permiso y autorización para las actividades de Hiram Bingham en el Perú.
”Señor Presidente y gran amigo, han transcurrido casi 100 años desde entonces y a pesar de los múltiples requerimientos hechos en distintas oportunidades por sucesivos gobiernos peruanos, la Universidad de Yale no ha devuelto al Gobierno Peruano los bienes de Machu Picchu”, señala la carta según informa la Secretaría de Prensa de la Presidencia de la República.
Asimismo, el jefe del Estado indica que este caso difiere de otros, pues las piezas de la ciudadela inca no constituyen un botín de guerra o un hallazgo de bienes culturales de una nación en aguas internacionales.
Por el contrario, el préstamo de las piezas arqueológicas de Machu Picchu es un caso de "buena fe nacional" que no ha sido correspondido, constituyéndose en un caso de apropiación ilícita sin razón ni justicia.
“Por ello, me dirijo a usted Señor Presidente, pues fue la Presidencia de los Estados Unidos, entonces ocupada por el señor William Howarf Taft, la que logró el permiso y autorización para las actividades del señor Bingham y por creer que su intervención y ayuda es justa y necesaria para obtener de la Universidad de Yale la devolución de los bienes de Machu Picchu”, indica.
Antecedentes
El jefe de Estado refirió que en 1912, el presidente Howard Taft -a través de su secretario Charles D. Hilles y de su secretario de Estado Huntington Wilson- mediante carta del 26 de febrero y 2 de marzo de ese año, solicitó al entonces presidente peruano, Augusto B. Leguía, la autorización para que el arqueólogo Hiram Bingham pudiera realizar estudios y excavaciones en el Cusco.
En respuesta a esa solicitud, acotó el presidente García, el Gobierno peruano entregó la autorización a Bingham.
Sin embargo, dicha autorización fue realizada de acuerdo a la legislación vigente que, según el Decreto Supremo de 1821 y el posterior decreto del 31 de octubre de 1912, establecía que todos los bienes del pasado incaico y pre-incaico encontrados o por encontrar, pertenecen al Estado.
En el permiso se señaló, además, que el plazo de salida del territorio nacional de bienes históricos, incluidos los de Machu Picchum para exposición y/o estudio era de 18 meses.
Bajo estas normas y con la autorización del gobierno, Bingham hizo el hallazgo científico de la ciudadela de Machu Picchu y extrajo de ella objetos y fragmentos, 46,000 de los cuales, con la autorización del Gobierno Peruano, fueron depositados para su estudio en la Universidad de Yale.
Por su parte, indica la misiva, el Gobierno peruano, según la Resolución Suprema del 31 de octubre de 1912 “se reserva el derecho de exigir a la Universidad de Yale y a la Sociedad Geográfica de los Estados Unidos, la devolución de los objetos únicos y la de los duplicados que se extraigan y se hayan extraído”.
Reconocimiento
“Y así lo reconoce el propio Dr. Bingham, en carta del 28 de enero de 1916 al señor Gilbert H. Grosvenor de la National Geografic Society, señalando que los objetos no nos pertenecen, sino al Gobierno peruano que nos permitió llevarlas fuera del país con la condición de que sean devueltas en dieciocho meses”, señala.
“Me valgo de esta oportunidad para hacer llegar a usted las seguridades de mi más alta consideración y estima personal”, indica el mandatario en la parte final de su misiva. Fuente: ANDINA